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Guia de Cuidado

Piel de Oveja Natural

La piel de oveja es un termorregulador natural que adapta la temperatura corporal, resultando fresco en verano y cálida en invierno.

Al ser rica en lanolina, la lana posee propiedades naturalmente repelentes al agua.

Además, al estar compuesta por 100% proteína, crea un entorno inhóspito para el desarrollo de bacterias.

Para preservar la belleza, textura y durabilidad de cada cuero único, recomendamos seguir estos cuidados:

Mantenimiento regular: Sacudir con frecuencia para liberar el polvo y mantener el volumen natural de la lana.

Protección solar: Evitar la exposición directa y prolongada a los rayos del sol para prevenir el desgaste por rayos UV.

Atención a manchas: Limpiar de inmediato cualquier derrame de líquido.

Secado adecuado: Nunca frotar, cepillar ni peinar la lana cuando esté húmeda o mojada, ya que la fibra se encuentra frágil y podría dañarse.

Uso en interiores: Evitar su uso en baños o ambientes exteriores; la humedad constante perjudica el cuero base.

Limpieza profunda: En caso de manchas severas, recurrir exclusivamente a la limpieza en seco en tintorerías especializadas en pieles y cueros.

Cueros de Vaca

Nuestros cueros de vaca garantizan años de durabilidad y distinción con un cuidado mínimo. Los aceites naturales del cuero repelen de forma eficaz el agua y las manchas superficiales.

Para conservar su aspecto impecable a lo largo del tiempo:

Mantenimiento diario: Sacudir periódicamente o utilizar aspiradora (con accesorio suave) o escoba de cerdas blandas en el sentido natural del pelo.

Tratamiento de manchas: Ante un derrame, limpiar suavemente con un paño o cepillo de cerdas blandas, utilizando agua tibia y jabón neutro. Evitar saturar el cuero de agua.

Limpieza profesional: Si la pieza requiere una restauración profunda, se recomienda la limpieza en seco en tintorerías especializadas en cueros.