PITUCA nació de una historia familiar y del deseo de compartir con el mundo aquello que amamos.
PITUCA fue nuestra abuela.
Nació en 1916 en Buenos Aires, Argentina. Fue una mujer de una elegancia natural, coqueta, de profunda sencillez, valores y un carácter admirable.
Su autenticidad y su fuerza —extraordinarias para su época— fueron y siguen siendo nuestra principal fuente de inspiración.
Extremadamente trabajadora, nos enseñó desde pequeñas a luchar por nuestros sueños, buscar aquello que nos apasiona y seguir siempre adelante.
Todos nuestros veranos transcurrían en su casa de campo, “La Pituca”, en la provincia de San Luis, con vistas a las sierras de Los Comechingones.
Su hogar tenía una calidez única y una elegancia despojada que lo hacía inolvidable. Todo en él tenía un propósito: las texturas, las pieles y cueros naturales, los objetos seleccionados con delicadeza y cada detalle que ella misma elegía —y muchas veces creaba— con sus propias manos.
Con los años, formé mi familia junto a mi marido, Eduardo Moron. Ambos somos arquitectos y, desde nuestro Estudio de Arquitectura iniciado en 1990, nos dedicamos a proyectos residenciales, comerciales, diseño interior y diseño de producto.
Aquella infancia en el campo quedó profundamente grabada en nuestra mirada y se convirtió en una sensibilidad compartida. Las mantas de piel que cubrían las camas, las texturas nobles y los objetos cotidianos de aquella casa fueron, sin saberlo, nuestra primera gran inspiración.
En 2010 creamos PITUCA, como un homenaje a mi abuela y a todo el legado que nos transmitió.
Nuestra búsqueda desde la arquitectura y el diseño nos llevó a crear mantas, alfombras, almohadones y otras piezas de interiorismo, utilizando pieles y cueros naturales de origen argentino.
En cada objeto, compartimos esa calidez, la riqueza de las texturas, el amor por el detalle y la búsqueda de la excelencia que definen nuestro trabajo.
Con el tiempo, mi hermana Paula se sumó al proyecto. Como nieta de PITUCA, compartió desde siempre este universo familiar y aportó su visión a nuestro camino.
Quisimos llevar al mundo una parte de nuestra identidad argentina: la vida de campo, nuestras costumbres, nuestros paisajes, los materiales naturales y el trabajo artesanal. PITUCA es nuestra historia, nuestra inspiración y nuestra forma de crear.